EL TALLER


El Taller: Centro de Formación Afectiva, nos ofrece una posibilidad de Trabajo y Desarrollo: Afectivo, Intelectual y Profesional. Es una organización en la que somos Humanos con Recursos, y no simples recursos humanos renovables y explotados.

Somos un Taller porque aquí aprehendemos haciendo. Porque utilizamos el método de ensayo y error para mejorar nuestros quehaceres. Porque no separamos la teoría de la práctica. Porque nos esmeramos en hacer las cosas bien hechas. Porque nos apasiona lo que hacemos. Porque podemos demostrar lo que somos y sabemos. Porque adquirimos y desarrollamos habilidades que nos permiten mejorar nuestra base de conocimiento y nuestra competitividad (escribir, investigar, pensar, crear, innovar, enseñar, conversar…) Y porque hacemos del trabajo algo bueno en si mismo y no sólo un medio de vida.

También somos un Taller porque emulamos la estructura de los talleres medievales y preindustriales. Aquí empezamos como aprendices, ascendemos a oficiales y por último nos convertimos en maestros. No nos identifican etiquetas “profesionales”, de hecho, para ingresar al Taller y vivir esta experiencia única, no es requisito traer un titulo bajo el brazo. Basta con la buena voluntad, la disposición de hacer y de aprehender haciendo.

 Aquí somos artesanos del conocimiento. Nuestra materia prima es toda la información que tenga que ver con la Afectividad Humana; la procesamos y luego la convertimos en conocimiento relevante que después compartimos en forma de conferencias, talleres, seminarios, cursos, diplomados y asesorías sobre FORMACIÓN AFECTIVA.

Estamos convencidos de la relevancia y pertinencia que tiene para la sociedad, la formación de mejores seres humanos, por eso, y en palabras de Richard Sennett “El artesano representa la condición específicamente humana del compromiso”[1].

Las personas que se identifiquen con nuestro propósito, es decir, con la Formación Afectiva, tienen las puertas abiertas en nuestro Taller y pueden solicitar su ingreso. Claro está que el proceso es radicalmente diferente al que se exige en una empresa o fundación convencional. Aquí no hay pruebas psicotécnicas, no se pasa por aburridas entrevistas y no se compite con nadie para ingresar, sólo consigo mismo y sus propias barreras.

Quien logra ingresar, quien se hace parte de esta comunidad dedicada a la Formación Afectiva, puede participar en los proyectos del Taller. Lo cual significa trabajo, y por lo tanto representa ingresos.

Pero más que los ingresos, -que en cualquier caso resultan mejores que los obtenidos en un empleo cuyas rutinas adormecen la mente-; lo mejor de ser parte de EL TALLER, es seguir recibiendo Formación y con ello tener la posibilidad de desarrollarse Afectiva, Intelectual y Profesionalmente.

Afectivamente, porque al ser la Formación Afectiva el eje central del TALLER, se constituye éste en un escenario propicio para que sus miembros tengan la posibilidad de desarrollar competencias afectivas Intrapersonales, Interpersonales y Sociogrupales. Útiles no sólo para llevar a cabo su trabajo al interior del TALLER, sino para tener un impacto positivo en las demás esferas de su vida (familia, amigos, pareja y Si mismo).

Intelectualmente, porque en EL TALLER se trabaja con conocimiento. Se aprende a procesar información, se aprende a pensar, a conceptualizar, a argumentar, a diseñar actos educativos, a leer sistemáticamente, a escribir de forma convincente. De igual manera, el trabajo en equipo y la conversación permanente, facilitan el desarrollo de la inteligencia colectiva.

Y Profesionalmente, porque todo lo aprendido en EL TALLER repercute en una mayor competitividad, dado que se desarrollan habilidades muy escasas y por ende muy valoradas en la sociedad de hoy, pero sobre todo del mañana. Habilidades que marcan la diferencia entre un profesional industrial y un profesional artesano.

Además, quien realiza todo el proceso en EL TALLER, es decir, primero como aprendiz, luego como oficial y finalmente como maestro, estará en condiciones de emanciparse, constituir su propio taller y multiplicar el modelo. Cuando ese día llegue, pasará a ser Aliado y entrará a formar parte del gremio de artesanos, en este caso del gremio de Formadores Afectivos.

¿Te imaginas un lugar donde puedas vivir una experiencia de trabajo y desarrollo afectivo, intelectual y profesional?

Ese lugar es EL TALLER: CENTRO DE FORMACIÓN AFECTIVA.

De manera que si…

  • Estas inconforme con lo que haces.
  • Sientes que no se reconoce justamente tu esfuerzo ni tu talento.
  • Deseas darle sentido a tu vida dedicándote a algo que realmente te apasione y le aporte a la sociedad.
  • Quieres hacer de tu trabajo algo bueno en si mismo.
  • Aspiras a obtener mejores ingresos.
  • Anhelas trabajar con mayor autonomía, con personas que tienen un propósito común y en un ambiente apto para el desarrollo afectivo, intelectual y profesional…

Entonces te invitamos a trabajar con nosotros, te invitamos a

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